La revista literaria «El gran cuaderno» sostiene su producción en papel y lanza su cuarta edición

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Las escritoras Ana Navajas, Natalia Rozenblum y Adriana Riva junto al diseñador Santiago Goria lanzaron hoy la cuarta edición de la revista literaria «El gran cuaderno», una publicación cuatrimestral que reúne textos inéditos, cuentos, poesía y crónica literaria de autores latinoamericanos consagrados y nuevas plumas por descubrir que se sostiene a pesar de las dificultades de impresión.

Con el espíritu del primer número intacto y el empuje firme de un grupo que todavía apuesta a la literatura en tiempos de inestabilidad económica, la revista en papel «El gran cuaderno» alcanza su cuarta edición y sostiene el rumbo que se planteó en el primer número: armar un mapa gigante de la literatura contemporánea de América del Sur.

En esta edición la revista recupera textos y obras de escritores y también de poetas, artistas, ilustradores, músicos e incluso cineastas en un cruce de su práctica con la literatura. «En la 4ta revista tenemos ilustraciones de Isol, fotos de Alejandro Cartagena, y textos de autores que van desde Lina Meruane, Alan Pauls y Clara Obligado, hasta un escritor aún no publicado, Fernando Silbergleit, que fue el ganador de la convocatoria que hicimos para celebrar el número aniversario. Recibimos cientos de textos. Hay muchas ganas de escribir y también de leer», cuenta a Télam Ana Navajas, una de las editoras e impulsoras de la revista.

Impresa a color y con diseño de Santiago Goria, «El gran cuaderno» tiene una estética particular y cada número lleva un tinte impronta: en la cuarta edición la tonalidad es el verde, y el diseño se asemeja a un cuaderno de anotaciones con páginas de bordes redondeados. La publicación combina contenido literario con propuestas gráficas y lúdicas que diseñan así una experiencia de consumo original para el lector.

«Las estrategias que mantienen viva la revista es el complemento entre los cuatro socios, muchísimas ganas y el amor por la literatura. Desde que empezamos hasta ahora, el contexto no hizo sino empeorar, así que por el momento nos conformamos con pagarles a los autores y poder imprimir los próximos números sin perder plata. Ojalá en un futuro nuestro país deje de vivir en constante estado de emergencia y podamos pagarles más a los autores, invertir más en la revista y, en una de esas, quedarnos con un vuelto», explica Navajas sobre el impacto que tiene la situación económica en la producción de la revista.

«El gran cuaderno» se vende únicamente online (https://www.elgrancuaderno.com.ar/) y no cuenta con publicidad ni subsidios, tampoco financiamiento: todo lo que entra vuelve a la revista. En este sentido, agrega Navajas, «ni la calidad de impresión, ni del papel ni de nada de lo que hace la revista, valiosa como objeto, es negociable».

Un extracto entre las plumas reconocidas de esta cuarta edición es del escritor, guionista de cine y traductor Tomás Downey: «Seguimos la noticia con cierta fascinación, esa y otras aún más violentas, hasta que una mañana nos despertamos y no había más señal, ni de televisión, ni internet, ni de celular. En cierto sentido, la desconexión fue un alivio».

Aunque inicialmente la revista fue concebida para ser vendida bajo la modalidad de suscripción, las editoras reconocen que el escenario económico hace que los precios cambien mes a mes y ese proyecto no sea posible. Por eso realizan una fuerte campaña en redes sociales con la salida de cada número, para lograr la mejor circulación posible. «Esa es la única forma en que se financia la revista: con el compromiso y el apoyo de nuestros lectores», agrega Navajas.

Otro de los tramos prometedores de esta cuarta edición es un fragmento de «Reptil», un cuento de la escritora chilena Lina Meruane: «Dicen, por aclarar, que yo no era una niña hambrienta. Era otra cosa, la mía; era que mi lengua se activaba ante el más mínimo roce con otra piel, con fundas, mantas, bolsas de plástico o la cáscara de un huevo, o ante la cercanía de un juguete cualquiera…».

Respecto al eterno debate si leer en papel o leer online, y los motivos por los cuales las autoras sostienen la impresión de la revista, Navajas es contundente: «Podría parecer que nos impulsa cierta nostalgia, pero no es eso. Realmente adoramos leer en papel y creemos que esa materialidad construye una experiencia que no existe en el mundo virtual. No decimos que es mejor ni peor, simplemente es la que nos gusta a nosotras».

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